Turistas y lugareños
La verdad es que estos de lo del ocio me tenéis en un sinvivir. Anduve medio año espalando la calleja y entre palada y palada pensar en qué contaros de lo rural y ahora que se me metió la canícula en el "aparador" sigo en las mismas.Voy a marchar más allá del extranjero y sin móvil ni el Fernando Alonso ese. El móvil porque no quiero yo y el Alonso porque no quiere él.
Pero la verdad es que ando metida otra vez en tarea. Se acabó la nieve pero ya está aquí el formigueo del turismo rural, lo que antes llamaban los veraneantes, y tenemos unas subvenciones de la Junta por portarnos como lugareños, es decir, somos cuerpos objetos para mejor llevanza del turismo.
No sé si ya os conté todo lo tocante a cómo se distingue un lugareño montañés de un veraneante de verano,incluso de las Asturias de doña Letizia. Ya sabéis, el turista a la hierba le llama césped y al vaso de vino, pinta. Pero en los últimos tratos con ellos que también supe que se puede distinguir a los veraneantes de invierno, los que vienen de dos en dos a las casas rurales aprovechando que las noches son mucho más largas que los días, que es lo que les interesa. La ruralidad tenemos que estar muy atentos para pedir gasoil para la calefacción de cara a esas noches tan largas en las que yo no sé lo que hacen, pero dice El Tumbao que él no puede entender que estén doce horas en la cama y se levanten con legañas.
Pues estábamos el que me enseñó a distinguir los veraneantes de verano y yo, tomando un vino caliente con azúcar en Ca Sidoro, ni pub, ni cafetería, ni bar, Ca. Cuando entraron unos veraneantes de diciembre, maqueados de capullo para abajo como osos hormigueros y de capullo para arriba como pilotos de Fórmula 1.
Preguntó el del bar: ¿Machos,hembras o hermafroditas?
- Veraneantes, dijo mi compañero, el experto.
- ¿En qué lo notas?
- En lo único que traen a la vista, el móvil.
Como si no supieran que no tenemos cobertura porque después de estar toda "la calor" para darle dos manos de minio al poste ahora resulta que con la fresca le dan otra capa para la aluminosis.
Y después ya se explayó en sus teorías. Los de verano traen coches grandes, " de esos que hacen en Tanganico o en casa Dios", pero con llavero de la Mercedes, de esos que se cuelgan al cinto para que se vea por fuera; pero ahora, en invierno hay dos modelos vehiculares,"Los de Sama y la Cuenca traen Land Rover, pero le llaman Cuatro por Cuatro, y los de Oviedo, Gijón y los de Avilés con casa en la costa traen decauves, pero le llaman monovolumen".
Lo que no tenía muy controlado el experto eran los zapatos de piel vuelta y les preguntó.
- ¿Qué calzáis?
- Son las preesky, un calzado cómodo, caliente y seco para cuando no estás descendiendo por las pistas.
-Ostias! Aquí les llaman madreñas.
Pero la verdad es que ando metida otra vez en tarea. Se acabó la nieve pero ya está aquí el formigueo del turismo rural, lo que antes llamaban los veraneantes, y tenemos unas subvenciones de la Junta por portarnos como lugareños, es decir, somos cuerpos objetos para mejor llevanza del turismo.
No sé si ya os conté todo lo tocante a cómo se distingue un lugareño montañés de un veraneante de verano,incluso de las Asturias de doña Letizia. Ya sabéis, el turista a la hierba le llama césped y al vaso de vino, pinta. Pero en los últimos tratos con ellos que también supe que se puede distinguir a los veraneantes de invierno, los que vienen de dos en dos a las casas rurales aprovechando que las noches son mucho más largas que los días, que es lo que les interesa. La ruralidad tenemos que estar muy atentos para pedir gasoil para la calefacción de cara a esas noches tan largas en las que yo no sé lo que hacen, pero dice El Tumbao que él no puede entender que estén doce horas en la cama y se levanten con legañas.
Pues estábamos el que me enseñó a distinguir los veraneantes de verano y yo, tomando un vino caliente con azúcar en Ca Sidoro, ni pub, ni cafetería, ni bar, Ca. Cuando entraron unos veraneantes de diciembre, maqueados de capullo para abajo como osos hormigueros y de capullo para arriba como pilotos de Fórmula 1.
Preguntó el del bar: ¿Machos,hembras o hermafroditas?
- Veraneantes, dijo mi compañero, el experto.
- ¿En qué lo notas?
- En lo único que traen a la vista, el móvil.
Como si no supieran que no tenemos cobertura porque después de estar toda "la calor" para darle dos manos de minio al poste ahora resulta que con la fresca le dan otra capa para la aluminosis.
Y después ya se explayó en sus teorías. Los de verano traen coches grandes, " de esos que hacen en Tanganico o en casa Dios", pero con llavero de la Mercedes, de esos que se cuelgan al cinto para que se vea por fuera; pero ahora, en invierno hay dos modelos vehiculares,"Los de Sama y la Cuenca traen Land Rover, pero le llaman Cuatro por Cuatro, y los de Oviedo, Gijón y los de Avilés con casa en la costa traen decauves, pero le llaman monovolumen".
Lo que no tenía muy controlado el experto eran los zapatos de piel vuelta y les preguntó.
- ¿Qué calzáis?
- Son las preesky, un calzado cómodo, caliente y seco para cuando no estás descendiendo por las pistas.
-Ostias! Aquí les llaman madreñas.
Porque a veces llegamos a ser ridículos con límites insospechados.

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