domingo, 6 de mayo de 2007

Cotidaneidad delirante, será la Botánica (parte I)

Ayer volví a hablar con alguien a quien hacía muchísimo tiempo que no le había podido dirigir ni una palabra. No le conozco y le quiero. O eso cree mi corazón. Es la única persona a la que he sido capaz de decirle lo que sentía teniendo la sensación de que él ya lo sabía. Es curioso, al menos para mí.
La pelusa sigue en el mismo sitio, quizá debiera moverla un poco, para que conociera otras esquinas. Tanta quietud no puede ser buena.
Las algas las tengo fichadas, ahora a por los hongos, líquenes, micorrizas y briófitos. Es poco y tengo dos días todavía. Sé que me lo sé, ahora sólo queda que mi cabeza también lo sepa.

No hay comentarios: