Recuerdos en soledad
La claridad matinal entra por las rendijas de mi persiana entrecerrada, mis ojos se entreabren y mis brazos se estiran buscando tocarte sin hacerlo, no estás, no te encuentro. Mientras el agua recorre mi cuerpo recuerdo la sensación que tenía ayer cuando te miraba, cuando me hablabas y te escuchaba, cuando te veía observando mis labios disimuladamente justo en el momento en el que sonreía o simplemente callaba. Me gusta mirarte, me gusta exactamente igual que me gustaría posar mi cabeza sobre tu pecho al salir de la ducha para que tus manos me recorrieran una vez más acariciándome, buscando descubrir rincones nuevos de mi piel.
Me puse ropa cómoda e hice la comida, imaginé que si estuvieras conmigo estarías duchándote y riéndote de cualquier tontería, yo también sonreiría, seguro.
Comeríamos, hablaríamos una y mil veces y, no presentando oposición ninguna a esa pasión desgarradora que nos inunda, nos volveríamos a dejar llevar. No tengas miedo, no seas tan cuidadoso, yo no lo soy.
Besarte los labios, respirar cerca de tu cuello mientras mis manos dibujan todos y cada uno de los pliegues de tu espalda, mirarte a los ojos y verme reflejada en ellos, morderte los labios, sentir tu respiración agitada, perderme en tus brazos y sentir protección, nuestros cuerpos juntos, nuestras risas contenidas... ¿lo imaginas?
Después de sentir que el paraíso es una realidad tangible seguiríamos hablando, tumbados en la cama, acariciándonos las manos, abrazados. Yo me tuve que conformar con ver una película, concretamente "La importancia de llamarse Ernesto", me encantaría leer el libro, sólo he podido conformarme con disfrutar de unos fragmentos, no lo he encontrado en ningún sitio, casi casi como me pasó contigo.
Seguí imaginando tu presencia y me dejé caer en el sofá suponiendo tu cuerpo a mi lado, abrazando una almohada que debía llevar tu nombre.
Ahora estoy aquí, figurándome que tú estás dormidito en el sofá, descansando. Anoche me susurraste que no volvería a dormir sola, por eso ansío esta noche como el fin de una condena prolongada por mucho tiempo, por demasiado tiempo.
El silencio que me envuelve me sugiere besarte, y a tí, qué te sugiere?
4 comentarios:
A mí me sugiere que no sé cómo he podido ignorar tu existencia tanto tiempo. Me ha encantado, muy sugerente, muy bello. Ya antes de leer ésto, mi respuesta a si me gustaba lo que leía era Sí, ahora mucho más.
Un beso.
Sin comentarios!!
Me gusto..
Besazules
Pues si, muy grande, ya lo dice Berry, es la gran bestia del rock and roll, y creo que no va desencaminado teniendo en cuenta que su influencia abarca desde Bruce Springsteen hasta Judas Priest o REM...sólo un rockero de verdad lograría influir en tan diversos estilos de rock.
Pues lo siento, pero este no me ha provocado la misma sensacion, igual porque ya me lo esperaba xDD
bloody kisses!
Anda, si la he pifiao!! A ver... Jose Andrino y El Ángel del Dulce Dolor somos uno y el mismo, y a veces pasa ésto, que visita el que no tiene que visitar ^_^"
Un beso.
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