lunes, 21 de abril de 2008

Behind blue eyes

Cuando el anonimato no es capaz de protegerte de tí mismo, quizá es hora de recapacitar y dejar de esconderse, parar y afrontar que, como dicen los Who, esos ojos azules ya no te protegen.


Nadie sabe qué se siente
siendo el malo
siendo el triste
tras los ojos azules

Nadie sabe qué se siente
siendo odiado
siendo detestado
diciendo solamente mentiras

Pero mis sueños
No son tan vacíos
Como mi conciencia parece

Tengo tiempo, solamente solo
Mi amor es venganza
Eso no es libertad

Nadie sabe qué se siente
Sintiendo esos sentimientos
como yo

Y yo te culpo

Nadie muerde de nuevo tan duro
por su enfado
Ninguno de mis dolores y aflicciones
Se puede dejar al descubierto

Pero mis sueños
No están tan vacíos
Como mi conciencia aparenta

Cuando mi puño apriete, ábrelo
antes de que lo use y pierda mi genio
Cuando sonría, dame malas noticias
Antes de que ría y actúe como un loco

Si yo trago mal
Pon un dedo en mi garganta
Si tiemblo, dame una manta
Acógeme,déjame llevar tu abrigo



The Who

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta esta canción, que todo sea dicho de paso, nunca me había parado a traducir.

Sigue con este buen gusto musical ;)

Rock&Kisses

Anónimo dijo...

LEJOS DEL PARAÍSO
(Un día de estos me arrancaré por fandangos).


Vuelva usted mañana…
… Y que al calor de la tarde
se genere un tribunal.
Lloré, a mediados de siglo,
litros de euforia.
“Señoras y señores: ante ustedes el emergente enemigo de mi sombra.
Por favor, un fuerte aplauso”.
La huella, raquítica,
el gesto, fruncido,
la luz, que estorba el desarrollo sostenible de aquel alma,
se asombra del nivel de orgullo destilado.
Vanidosa (y corrosiva),
veíase el arpa.
¿De qué dueño tal vez olvidada?
… Vuelva usted mañana.
El calor de la tarde ha derretido la huella raquítica…
“Emergentes enemigos:
ante ustedes el gesto fruncido
de una la luz que estorba.
Por favor, un fuerte tribunal”.
Corrosiva (el arpa)
vanidosa se veía.
Existen siglos raquíticos
que apenas dejan huella
en los llantos.
Cuando vuelva mañana
encontraré litros de paraíso borrachos de euforia.
¿De qué olvido tal vez adueñado?
Vuelva usted mañana…
… cuando el paraíso haya dicho, tartamudeando,
la última palabra.