Maletas

Cada fin de semana es igual, una infinita procesión de trolleys correteando alegremente por los pasillos de jueves a viernes y volviendo con tristeza los domingos. Siempre es la misma canción, las mismas risas, los mismos: te veo el domingo - con suerte el lunes - y las mismas ruedecitas las que caminan de allá para acá. Nadie se pregunta qué sentimos los que llevamos aquí, en una condena mitad elegida mitad impuesta, meses y meses sin ir a casa, sin ver a los tuyos, sin poder comer la comida de mamá, sin pelearte por el mando de la tele, sin escuchar esa palabra de aliento que tanta falta hace de vez en cuando, sin una bronca de papá por tener la música muy alta, sin... familia.
Hablas con la gente que se va e hipócritamente te planta en la cara aquello de: "yo no sería capaz, tenéis mucha fuerza de voluntad", quizá sea cierto, pero a nosotros nos sienta mal. ¿Que no serías capaz? Claro, no eres capaz porque no te has visto obligado a venir a aquí y no saber cuándo vas a volver a verles, no te has visto en la tesitura de que tu familia hable más contigo por teléfono que cara a cara, por eso no eres capaz. Además cuando te tienes que quedar aquí los tres días por cuestión de prácticas o cosas similares tienes el valor de decir:"ahora entiendo que queráis ir a casa, esto es insoportable", gracias por el apoyo tan sincero, gracias.
No queremos daros pena, queremos que al menos, valoréis cada fin de semana aquello que nosotros no podemos tener, y no nos vengáis con:"vaya mierda de fin de semana, otra vez a casa". No sabes lo que dices chico, no tienes ni idea, no puedes imaginar lo que se siente al ver un incesante movimiento de equipajes y darte cuenta de que tu maleta se llena de polvo en el armario.
1 comentario:
Pero resistes, porque eres muy fuerte.
Besines percebita
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