domingo, 13 de abril de 2008

Me gustaría saber escribir

Desde niña siempre he admirado a los escritores. Cuando era más pequeñita me sentaba en mi cama por las tardes con un libro en las manos, comenzaba leyendo el último capítulo - ritual que aún conservo - y luego me dirigía con premura a la primera página. Escogía sin dudar aquellos libros que más hojas y menos dibujos tuvieran, consideraba que las ilustraciones que algunos traían, mi mente los mejoraba y además así no tenía ningún tipo de premisa para poner perfil a los personajes o a las situaciones. 100% original.

Devoraba las historias con rapidez y ansiedad, necesitaba más, saber que aunque yo estuviera inmersa en el hundimiento de un navío repleto de piratas, un policía me estaba esperando en Nueva York para investigar un asesinato; y así recorría todas y cada una de las estanterías de mi casa. Ahora que ya no vivo en ella, me estoy creando mi propia biblioteca: "Ulises" comparte balda con "El ocho", el cual, está situado a la derecha de "El cuarto Reich" y a la izquierda de "El afgano". Mezcolanza sin igual.
Mi próxima adquisición será "El retrato de Dorian Gray", aunque "La importancia de llamarse Ernesto" también lucha ferozmente por ser mi siguiente objetivo, no lo tengo claro.

Libros, siempre son ellos los que me ayudan a superar todo y a afrontar ciertas situaciones con la sensación de haberlas vivido antes o, al menos, de haberlas imaginado.
Adoraría saber escribir, del mismo modo en que envidio a aquellos que tienen la capacidad de componer música, de cantar, de tocar un instrumento. Saber expresarme bien para que, como dice Loquillo: "me dijeran que me repito de tan claro que hablo". Y no es simplemente hablar, es transmitir, es ser agradable al oído sin tener que morderte la lengua, es gritar sin alzar la voz, es desnudarse sin despojarse de ropa, es sentirse pleno.
¡Maldita envidia! ¿Qué tengo yo? Nada, no tengo nada más que a tí, que me haces ver en los demás un brillo que me muestras inalcanzable. Sé que la confianza en lo que uno hace dota de valor a ese proyecto impulsándolo con más fuerza de la que, probablemente, por sí sólo tuviera, y yo no la tengo. He escrito y empezado mil textos, mil libros, y todos han acabado igual, en la papelera. Arrugados, destruídos, deshechados por faltarles "algo". ¿Y qué es "algo"? Es magia, es personalidad, es arquitectura, valor. Creo que todos estos intentos han carecido de valor, se han esfumado ellos solos sin preguntarme, del mismo modo que hicieron para golpear con sus nudillos mi mente y abrirse un hueco que no les pertenecía e inyectarme ilusiones que más tarde se truncarían.

Y sigo sin saber cómo hacerlo, anhelando encontrar la magia, el arte, el don, me pierdo entre palabras que me encierran en un cementerio de papeles y bolígrafos que algún día usé para contar que no sabía escribir.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sólo puedo decirte, por lo que he leído en tu blog, que sigas intentandolo, se ve que tienes madera de escritora, quizás no hayas dado con la historia que se amolde a lo que quieres, quizás sólo neceistes buscar un poco más pero seguro que tarde o temprano conseguirás acabar uno de esos libros ;)

Un besazo maja

Niniokoala dijo...

Mua

Anónimo dijo...

EL PLAGIO.

(Poema / Reflexión sobre la actividad creativa)

Ser o no ser un cronopio, he ahí la cuestión.
El letargo intelectual que nos azota domina la pocilga en la que habitan los más soeces cerdos de esta granja.
¿Quién no ha dado, alguna vez en su vida, la vuelta al día en ochenta mundos?
Someramente reflejaremos en nuestro curriculum los siguientes datos personales:
a)La cabra al monte tira.
b)Descripción minuciosa de las últimas cien eyaculaciones precoces.
c)Ejemplos de fermentación cerebral camino del cadalso.
d)Radiografía reciente del penúltimo sueño convertido en pesadilla.
e)Breve (pero intensa) biografía de la molécula que obstruye nuestros recuerdos.
Así las cosas, mañana mismo su majestad procederá a introducir, por vía anal, los documentos clasificados de alto secreto, para su custodia. Agitar en caso de espasmo.
Se requiere un alto grado de profesionalidad para no ser considerado, ipso facto, comandante en jefe de las gestantes.
Bastará con que, pasada la primavera de nuestro descontento, vuelvan a tomar los muelles aquellos que, fingiendo ser punkies, obtuvieron un “cum laude” en maricones de playa.
Yo fracaso: Presente de indicativo del verbo ser.