lunes, 19 de mayo de 2008

El retrato de Dorian Gray


-"¿No lo vas a enviar a ningún sitio?¿Por qué, mi querido amigo?¿Qué razón podrías aducir?¿Por qué sois una gente tan raras los pintores? Hacéis cualquier cosa para ganaros una reputación, pero, tan pronto como la tenéis, se diría que os sobra. Es una tontería, porque en el mundo sólo hay algo peor que ser la persona de la que se hablar y es ser alguien de quien no se habla. Un retrato como mése te colocaría muy por encima de todos los pi ntores ingleses jóvenes y despertaría los celos de los viejos, si es que los viejos son aún susceptibles de emociones".

-"Sé que te vas a reír de mí -replicó Hallward-, pero no me es posible exponer ese retrato. He puesto en él demasiado de mí mismo".

Lord Henry, estirándose sobre el sofá, dejó escapar una carcajada.

-"Sí, Harry, sabía que te ibas a reír, pero, de todos modos, no es más que la verdad".

-"¡Demasiado de tí mismo! A fé mía, Basil, no sabía que fueras tan vanidoso; no advierto la menos semejanza entre tí, con tus faciones bien marcadas y un poco duras y tu pelo negro como el carbón, y ese joven adonis que parece estar hecho de marfil y pétalos de rosa. Vamos, mi querido Basil, ese muchacho es un narciso, y tú..., bueno, tienes, por supuesto, un aire intelectual y todo eso. Pero la belleza, la belleza auténtica, termina donde empieza el aire intelectual. El intelecto es, por sí mismo, un modo de exageración, y destruye la armonía de cualquier rostro. En el momento en que alguien se sienta a pensar todo él se convierte en nariz o en frente o en algo espantoso. Repara en quienes triunfan en cualquier profesión docta. Son absolutamente imposibles.[...]"

-"No me entiendes, Harry - respondió el artista-. No soy como él, por supuesto. Lo sé perfectamente. De hecho, lamentaría parecerme a él. ¿Te encoges de hombros? Te digo la verdad. Hay un destino adverso ligado a la superioridad corporal o intelectual, el destino adverso que persigue por toda la historia los pasos vacilantes de los reyes. Es mucho mejor no ser diferente de la mayoría. Los feos y los estúpidos son quienes mejor lo pasan en el mundo. Se pueden sentar a sus anchas y ver la función conc la boca abierta. Aunque no sepan nada de triunfar, se ahorran al menos los desengaños de la derrota. Viven como todos deberíamos vivir, tranquilos, despreocupados, impasibles. Ni provocan la ruina de otros, ni la reciben de manos ajenas. Tu situación social y tu riqueza, Harry; mi cerebro, el que sea; mi arte, cualquiera que sea su valor, la apostura de Dorian Gray: todos vamos a sufrir por lo que los dioses nos han dado, y a sufrir terriblemente".





Óscar Wilde

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