viernes, 9 de mayo de 2008

Para mí

Hace casi 20 años que vine a este mundo, no recuerdo aquellos días, y no sé muy bien si es cosa mía o un mal generacional, pero tampoco quiero hacerlo. Los recuerdos que tengo de mis primeros años se diluyen con el paso de los tiempos y sólo los más fuertes luchan fieramente para mantenerse vivos. Recuerdo estar en casa con papá y mamá, permanecer callada y oírles hablar de todo un poco, yo sólo escuchaba, y lo decía todo. Tiempo después hablé, dije demasiadas cosas en poco tiempo y quizá por eso ahora vuelvo a ser un poco callada, no lo sé.

Mi abuela y mi abuelo venían a verme cada día y me iban a buscar al colegio. Él me enseñó a jugar a las cartas y ella a cantar, los dos cantaban maravillosamente bien y tenían unas voces preciosas, ojalá algún día yo pueda enseñarle a alguien algo de todo ese bagage que ellos me transmitieron.
Mi otra abuela envejeció con mucha más premura y siempre la recuerdo callada, en silencio en el sofá, pidiéndome con la mirada que me acercase para que me abrazara.
Abuelos, guardianes de la felicidad infantil, quizá de la única felicidad pura que tenemos en nuestra vida, inigualables, irrepetibles...Abuelos.

La etapa colegial fue larga, 15 años que no volverán y que tanto me dieron a cambio de unos esfuerzos mínimos en el estudio. Grandes años, todos y cada uno. Mucha gente pasó y sólo unos pocos quedan, pero son los mejores, al menos para mí.

Dos décadas, 20 años, increíble. Fue ayer cuando cumplí 18, lo juro, recibí mi primer ramo de rosas naranjas con un oso de peluche en casa, cortesía de mi prima y mi tía, también una réplica de un Ferrari que tiempo después dibujaría, peluches, discos, libros... También fue ayer cuando cumplí 19 y me ví adulta, en cierto modo. Sí, ví cómo pasaba mi primer cumpleaños sin mis padres, cómo mi familia ya no estaba formada únicamente por miembros de consanguineidad, sino que también estaban en ella amigos, todo tomaba otro color. Oír a mis padres por teléfono felicitándome me hizo ver la realidad del asunto, ya ves, una llamada te hace despertar del letargo en el que te encuentras.. me lo dicen tiempo atrás y no lo creo.

A lo tonto llegamos a hoy, a mañana, a mis 20 primeros años en este planeta, en este país, en dos comunidades distintas, en una vida. Me felicito por haber llegado, me felicito por tener los amigos que tengo y haber sabido conservar su amistad, me felicito por mis victorias y me regaño por mis derrotas, me envidio por tener la familia que tengo, tanto los que están como los que no. Me quiero y quiero y soy rica en sentimientos.
Me felicito por guardar en mi corazón bajo llave el cariño, el amor y la confianza de personas como las que ayer me regalaron una noche casi perfecta, sí, hoy me felicito.

Mañana recibiré algún que otro mensaje bonito de todas esas personitas y de alguna que otra más, por eso hoy el mensaje me lo mando yo, y me digo: "Felicidades, no por los años sino por lo que has conseguido en ellos, por lo que conservas y lo que has aprendido con lo que te ha ido mal. Felicidades por ser tú y no ser otra, a pesar de tus errores. Que cumplas muchos más y tengas siempre a tantos ángeles de alas blancas a tu lado".


Hoy el día es para mí, el resto son para vosotros.


Os quiero.

N

3 comentarios:

Krampack dijo...

Es dificil ver como pasan los años y hacerse a la realidad de que toda nuestra vida va continuamente cambiando.

Pero veo que todo te ha ido muy bien. Enhorabuena!

Un abrazo!!

Ahh! y felicidades..

Anónimo dijo...

Bonita auto-bio (aunque tu igual has mandado a alguien q te la escriba :P)

Anónimo dijo...

Esta es la biografía, de una grandísima y preciosa farmacéutica